lunes, 22 de agosto de 2016

Amigos del verano


Cuando era pequeña veraneábamos 15 días en un pueblo de playa y 15 días en la montaña. Cada año lo hacíamos igual. Yo envidiaba la posibilidad de mantener a estos amigos todo el verano y los fines de semana. Yo llegaba y sólo disfrutaba de ellos 15 días. Pero qué 15 días… Pasaba todo el año pensando en esos 15 días, en volver a verlos a todos, pensando que quizás el invierno y la distancia habrían enfriado nuestros lazos… pero era llegar, y como si nos hubiéramos visto ayer por la tarde. En verano todo es más fácil, vives intensamente un mes de agosto de calor, confidencias, primeros amores, ilusiones y sueños que seguramente nunca se cumplirán, pero bajo el sol y con las risas de tus amigos todo parece posible. Cuando se acaban las vacaciones, los amigos desaparecen, hasta el año siguiente.

Cuando creces, pasa un poco lo mismo, hay amigos que sólo son amigos de verano. Durante las vacaciones parecen amigos del alma, te ríes con ellos, organizas cenas, excursiones, planeas diferentes cosas con ellos y disfrutas intensamente de su compañía. Pero cuando llega el final del verano se diluyen las promesas de vernos durante el invierno, porque todos tenemos nuestras vidas organizadas y es muy complicado cambiar las rutinas. Y el año pasa tan rápido que no te das ni cuenta, y vuelves a estar en chanclas esperando tomarte un mojito con tus amigos y ponerte al día después de un año.

Son los amigos del verano, tan necesarios como todos los amigos. 

lunes, 15 de agosto de 2016

La aventura es la aventura


Veranito, cuerpos al sol, paellas y fideuás a punta pala con los amigos, a los cuales se les ocurren las ideas más variopintas para hacer cosas diferentes. Ya pasados los 40, necesitamos experiencias, y nada más especial que ir un fin de semana a hacer deportes de aventura. Nunca, nunca, he sido deportista, sin embargo desde los 40, voy al gimnasio religiosamente; lo necesita el cuerpo pero, sobre todo, la mente, y me he enganchado al pádel de una manera inexplicable. Pero de eso a tirarme por un puente atada de los pies, o hacer barranquismo por el río, hay un abismo, y nunca mejor dicho. Sin embargo, la aventura es la aventura, y todos son muy valientes y dicen que sí a todo, sentados en la silla del chiringuito. Ya me gustará verles cuando lleguemos al campo de "batalla". Pero no me queda otra que acompañarles e intentar no parecer la más miedosa del lugar, la madre poco enrollada. Así que intentaré hacer de tripas corazón y al menos subirme a las tirolinas más bajitas que encuentre, sin intentar gritar mucho. Así que, bermudas del Decathlon de color verde y camiseta de tirantes a lo Rambo, que es lo mejor que haré, en este fin de semana aventurero donde, quizás, descubriré una parte de mí escondida o la abandonaré para siempre.

lunes, 8 de agosto de 2016

Tema de mangueras en verano



La conciliación no existe. Que nos lo digan ahora en vacaciones, que los niños tienen que ir al casal a hacer vela, fútbol, pádel o tenis, mientras nosotros trabajamos. Este mes de julio, he querido combinar las cosas, y he decidido trabajar a distancia para que el peque pueda estar cerca del mar, hacer el casal con sus amigos del verano y vivir unas vacaciones más parecidas a cuando nosotros éramos pequeños y pasábamos des de San Juan hasta la vuelta al cole en el pueblo en el que veraneábamos. Era perfecto, tanto, que incluso tenía tiempo de aburrirme. ¡Cómo cambian las cosas!

Al estar sola, mi marido solo baja y sube dos veces por semana, me he dado cuenta que hay cosas, pocas, de las que dependo de mi marido. Sobre todo en el tema de las mangueras, y no bromeo. Dado que para regar la terraza no he sabido colocarla bien y he regado a medio vecindario, además de dejar la ropa tendida, y ya casi seca, otra vez más mojada que si hubiera salido de debajo de la tormenta perfecta. Y cuando pensaba que eso era todo, he ido a poner gasolina en el coche y otra manguera que me ha dado problemas y me he pasado casi cinco minutos para poner 40 euros, o salía demasiada gasolina o no salía, por tanto, otra manguera que me lo ha puesto complicado en medio de la solana que caía. Así que estar fuera y trabajando a distancia solo tiene cosas buenas, dado que he podido disfrutar de más calma, a pesar de tener que seguir trabajando, he podido estar más tiempo y de calidad con mi hijo y he aprendido a usar todas las mangueras habidas y por haber. ¿Qué más quiero?

lunes, 1 de agosto de 2016

La maleta para el verano

Tiempo de hacer la maleta. ¡Nos vamos de vacaciones! Mariposas en el estómago porque siempre me ilusiona esta semana que todavía no ha empezado. Piensas en todo lo que vas a poder hacer, en cómo vas a descansar, en las salidas con los amigos, en esas noches de verano donde no se mira el reloj. Sin embargo, vuelvo a la realidad en el momento de hacer las maletas, que no entiendo por qué cada año me prometo lo mismo y no sé cómo hacerlo: "No me voy a llevar nada más que lo justo". Pero empiezo a llenarla como si me fuera tres meses a la Conchinchina, y me voy a un pueblo de la costa a 40 km de Barcelona, que es de lo más estupendo y hay de todo. Además, por las mañanas voy en biquini y por las tardes vestida de deporte, por lo tanto, esos vaqueros blancos, el vestido rosa (que morena queda de lujo), y la camiseta de tirantes negra para una cena de estas donde quieres estar mona, solo te las puedes poner algún día, y si cabe, dado que nuestras vacaciones son de playa por la mañana y deporte saludable por la tarde, o playita de nuevo, antes de caer el sol. Por lo tanto, ¿para qué tanta ropa de vestir? Pues la respuesta es por si acaso. ¿Os suena? Y las que somos mamás no os cuento cómo va la maleta del niño, porque el por si acaso con los peques es para todo. Por si llueve, por si se mancha, por si hace frío, y muchos más que diríamos todas. Por lo tanto vuelvo a tener a mi marido con cara de perro y diciéndome que para el próximo año alquila una furgoneta para irnos tres semanas aquí al lado, pero nos vamos con una maleta para cada uno de la familia y llena hasta los topes. No tengo remedio, a pesar que lo intento, os doy mi palabra.

lunes, 25 de julio de 2016

Necesito vacaciones


En julio parece que las cosas deberían ser más tranquilas. Siempre me pasa igual, hago una lista de “buenos propósitos” para el mes de julio, cosas que no puedo hacer durante el año; ordenar el despacho, hacer limpieza de ropa de los armarios, poner en orden las fotos de todo el año, preparar bien cosas del trabajo que se quedan enterradas por los incendios del día a día… Y nunca, nunca, nunca lo consigo. Lo más triste es que no aprendo y que sigo haciendo las listas interminables pensando que voy a conseguirlo, que llegará un mes de julio que podré hacer todo lo de la lista. Y encima estoy agotada… Ya no puedo más, ya no tengo pilas, y eso que las que llevo son las del maldito conejito Duracel!


Lo peor es que creo que llevo escrito en la cara que ¡NECESITO VACACIONES! Y es que es verdad, la semana pasada la psicóloga cuando abrió la puerta y me vio se me quedó mirando con cara de pena y me dijo esa frase que a mí, no sé a vosotras, me mata; “Uy que mala cara haces, ¿te encuentras bien?”. Pues no, señora, no me encuentro bien, necesito cambiar los tacones por unas hawaianas, el traje por el biquini, aunque me quede como el culo, y tirar el móvil por la ventana como el anuncio de lotería... Y es que julio se acaba, no he hecho nada de lo que me he propuesto y llevo escrito en la frente que ¡Necesito vacaciones!

lunes, 18 de julio de 2016

El primer amor de verano



Ha empezado el verano y los niños están felices por tener tiempo libre y poder tener unas largas vacaciones. Los adolescentes tienen las hormonas a mil por hora; los chicos, con tupés y Bermudas, y las chicas, con unos pantalones tan cortos que parecen inexistentes, se pasean ya por los pueblos de la costa en busca de sus espacios, y muchas, de su primer beso. Sé que suena romántico, y ahora los adolescentes van de otro palo, pero yo con mis cuarenta y tantos me acuerdo del primer beso como si hubiera sido ayer. De mi primer amor, intenso, pasional, y del que siempre guardo un recuerdo cariñoso.

El primer amor es especial por muchas cosas, y divertido, porque nada es como esperabas. Ese beso de película cuesta más de lo que parece, y lo que viene después cuesta más, y muchas veces a la primera no sale como lo habías soñado o visto, pero con la práctica todo se aprende y se disfruta más. Hemos de ser realistas; los amores de las películas no existen,  pero tú puedes vivirlo de la mejor manera posible, para que tu amor deje siempre huella. Ahora, el primero es siempre el primero, igual que el elegido. Y ojito con los amores de verano, que también son de los que dejan mella. ¿O no?

lunes, 11 de julio de 2016

Bendito casal



Pues sí, se acabaron las escuelas y las mamis y los papis del siglo XXI se las tienen que ingeniar para seguir trabajando, pero pensando que van a hacer con los niños este mes de julio. Realmente tenemos una vida muy complicada ¿eh? Los niños acaban el colegio el 21 de junio y vuelven el 12 de setiembre y entre todas las tareas que tienes en tu cabecita, tienes que pensar qué vas a hacer con ellos estos casi tres meses sin cole. Algunas con suerte tienen súper abuelos, dispuestos a quedarse los niños cada día, en el pueblo, en la casa del campo o en la de la playa. Pero esto son las afortunadas y ricas que tienen segunda residencia. La mayoría nos vamos a conformar con el casal de cole, que vale una pasta, pero es cómodo, y no hay que inscribirse con una App, ni dar los datos, ni otra contraseña para seguir la plataforma online para saber lo que van a desayunar, comer y hacer cada minuto del casal.  Sí, cierto, siempre hay la que su niño va a ir a un casal que es tecnológico y su hijo de 7 años va a terminar haciendo un robot multifunciones, o la que lo lleva a un casal de aventuras y su hijo se va a parecer más a Calleja que a nadie a finales de julio, o la que factura los niños a un casal multilingüe en el que los monitores son chinos, americanos e indios arapahoes. Pero desengañémonos, necesitamos un casal donde los niños pasen el rato mientras nosotras trabajamos todo el mes de julio para pagar el dichoso casal. ¿Dónde han quedado los veranos en los que las mamis se iban a la playa con los niños? A veces, me siento un poco engañada…

lunes, 4 de julio de 2016

Fin de semana romántico



Este fin de semana hemos celebrado 13 años de casados. No me lo puedo creer, han pasado 13 años y aun digo más, llevo 17 años viviendo en pareja. Los primeros años lo celebrábamos a lo grande, fines de semana románticos en hoteles junto a la playa y cenas a la luz de las velas. Siempre caía un detallito y eran momentos-isla que digo yo de todo, en los que recordamos momentos increíbles de nuestra relación. Con 13 años a las espaldas, los niños, el trabajo, los casales, la logística, el día a día, la celebración va perdiendo un poco de glamour. Pero hay que resistirse a ello, así que organicé un fin de semana en la playa, él y yo solos, sin niños, en un hotel que de romántico no tiene nada, pero no está nada mal, frente al mar. Ha sido un fin de semana de confidencias y de bici….sí señores, mi marido desde que ha cumplido los 40 se ha aficionado a la bici, así que no va a ningún sitio sin ella. Vaya que es el Rey de la wikiloc y allí donde vamos, hay rutas maravillosas y, por qué no, románticas para ir en BTT. Así que con el tiempo no sólo ha cambiado todo, si no nuestra visión de pasar un fin de semana romántico. Yo tumbada en la playa con un buen libro y él haciendo el cabra en una bicicleta que le ha costado un riñón…¡Ah! Y reservando habitación para 3, que cuando el recepcionista del hotel vio que mi marido se subía la bici a la habitación, flipó. Suerte que no me hizo dormir en el garaje, ¡por ahí no paso seguro!

lunes, 27 de junio de 2016

Gusto a verano



Hemos celebrado la entrada del verano, este fin de semana ha sido largo, y el olor a mar, sol, playa y verano nos inundan, y volver a trabajar después del puente cuesta. Sin embargo ha sido  divertido preparar la fiesta a pesar de que odio los petardos, y la noche de San Juan se inunda de los mismos, y la verdad es que ese día, no sé quién tiene más miedo si los pobres perros, que lo sufren mucho, o yo. Es una celebración de amigos, que se come coca de diferentes gustos, la cual ataca de lleno a la recta finalísima de la operación biquini, pero tenerlas delante y cerrar el pico es casi imposible. Y todo mojado con un buen cava remata una buena noche, de inicio de verano entre fuegos artificiales, de toda clase, dado que también es una noche de amor, donde empiezan las parejas veraniegas, que se esconden detrás de las barcas para besarse por primera vez. Es bonito, y me da hasta envidia, porque vivir en pareja tiene muchas cosas buenas pero el gusanillo de los primeros besos a escondidas, y con pasión, casi solo los vives una vez. Y si no sigues algunos consejos de las parejas ya experimentadas, la magia puede desaparecer pronto. Así que aunque la noche mágica ha pasado y volvemos a la realidad de golpe,  nos quedamos ya con ese gusto a verano que nos va traer buen rollo seguro, y ritmo sabrosón. A disfrutarlo, y si es en pareja, mejor.


lunes, 20 de junio de 2016

Se van de campamentos


La semana pasada los peques se fueron de campamentos con el cole, dos días y una noche. Llevas todo el curso esperando este momento. Una noche libre para poder salir, ir al cine, ir a cenar, hacer lo que quieras sin obligaciones. No te lo puedes creer y por fin ha llegado el momento y tus hijos te miran estupefactos porque no entienden por qué tú estás más eufórica que ellos. Preparas con gran ilusión la mochila, sin dejarte nada. Vas a tope marcando la ropa, calcetines, ropa interior, pijama, todo marcado sin saber mucho de qué va a servir porque pérdidas las vamos a tener seguro. Pero eso no importa, sólo piensas en esa noche libre, vas pensando los restaurantes que hace 10.000 años a los que no vas, te anotas revisar la lista de pelis que echan en el cine, que no pisas des de hace unos años a no ser que estrenen Ungry Birds o Frozen 35. Mañana es el día y no puedes esperar. Te vas a dormir agotada pero pensando en todo lo que vas a hacer en “LA NOCHE”. Ya sé, es una noche, pero da igual, es una noche sin niños. Pero la realidad es dura y te da en la frente, porque para empezar sales de trabajar a las tantas por culpa de un marronazo que te cae encima, y cuando llegas a casa no puedes con tu alma. Has perdido la tarde pero queda la noche, ahora no le vas a fallar a tu marido, está en juego tu matrimonio, por fin una noche para volver a ser pareja. Hay cine, empiezan a las 21h así que como un cohete, te restauras como puedes con la brocha, te enfundas los vaqueros y al cine. La peli la ha escogido él, claro, tú no has tenido tiempo, y una vez sentada te das cuenta que te vas a tragar X MEN Apocalipsis. Bueeeeeno, es lo que hay. Al cuarto de hora se te cierran los ojos y tu lucha por mantener la atención es terrible. Pegas más cabezadas que tu abuela delante de la peli de Antena 3 el domingo por la tarde. Termina tan tarde que lo único que quieres es llegar a casa, tumbarte en la cama y dormir. Pero como es LA NOCHE hay que cenar, da igual donde, ni el qué, la cosa es cenar fuera. Acabáis comiendo unas tapas en una terracita, con vuestro vino, vuestro tiempo para charlar y os dais cuenta que sois monotema. Solo habláis de ellos, los que no están pero llenan vuestros días y cuando no están, os dejan un poquito de vacío. LA NOCHE ya ha pasado y por fin mañana los verás de nuevo. 

domingo, 12 de junio de 2016

La magia del orden

Este fin de semana nos hemos quedado en Barcelona, la verdad es que prefiero cuando nos vamos de fin de semana a la casa que tenemos en la montaña... así desconecto mucho más, pero, también, lo confieso, para no tener que ver el gran desorden de mi casa. Los días de cada día ni lo veo, vamos todos tan a piñón que no soy consciente de que mi casa parece un campo de batalla, pero el fin de semana... Un zapato fuera de lugar, los juguetes de la niña repartidos por cualquier rincón de la casa, un guante de bici de mi marido, dibujos infantiles sobre la mesa, piezas de las sorpresas de los kínder en todas partes.... parece imposible que tengas una ayuda dos veces a la semana, y que vivas en una leonera.

Cenando con una amiga lo comento desesperada, ya no sé qué hacer,  y me confiesa que ella ha aplicado el método de Mary Kondo y su famoso libro La magia del orden. Incrédula, la miro, y me cuenta que si no ordenas no existes, que con el orden a tu alrededor empiezas a vivir de verdad, que jamás debes hacer una bola con los calcetines, que des las gracias a ese vestido que era entallado y ahora ya no es tu talla (acéptalo que ya no va a volver a entrar) y te indica que lo tires a la basura. Después de escuchar la esencia de la filosofía Kondo pienso que la mujer se haría el harakiri si entrase en mi casa, estoy convencida, pero aun así le daré una oportunidad, y hoy mismo compraré el libro, me empaparé de sus premisas, y pronto os cuento si lo he conseguido y la magia del orden ha cambiado mi vida. Quizás así la próxima vez que me siente en el sofá no me clavaré las mancuernas en el culo. 

lunes, 6 de junio de 2016

Llegó el momento de la verdad

Me encanta el buen tiempo, da buen rollo, calor, terrazas, colores vivos, los días más largos... esta semana apunta a que ya podemos confirmar que ha llegado el verano, y después del invierno que hemos pasado, que no nos engañemos ha sido de risa, una primavera lluviosa y ventosa, esperemos que el verano nos traiga sol y calidez. Todo muy bonito y hasta aquí todo suena genial, pero se acerca también ese momento temido, el momento de la verdad, lo inevitable...hay que probarse los biquinis.


El año pasado aproveché alguno del año anterior pero este año no puedo escaquear, habrá que ir de compras. Y es que a mí ir de compras me encanta, pero a principios de junio, comprar biquinis es de lo más desagradable que hay. Todavía blanca, sin color alguno, sin haber terminado la dieta, y con algún pelillo de más, debes probarte las braguitas y el sujetador, en un probador de 2x2, con una luz horrible, aguantando la cortina para que la gente que espera no te vea las chichas....ay madre, ¡Qué pequeñito es esto y cuanta carne tengo para esconder! ¡Suerte que están de moda las curvis! Bueno, eso dicen y a mí me encanta creerlo.

Pues, eso, no se puede retrasar mucho más, hay que ser fuerte, armarse de valor y si tienes tiempo depilarse y... a por ello, objetivo de esta semana; comprarse un biquini, que con un poco de imaginación, puedes hacerte una idea de cómo te quedará cuando estés bronceada, con los 3 quilos que te faltan por perder y en una playa de arena blanca, bajo un sol brillante y acompañada de las risas de tus amigas mientras disfrutas de tus vacaciones. 

lunes, 30 de mayo de 2016

No me mira ni el tato, ¿y????

Creo que la edad madura tiene cosas buenas. Ya paso de los 40, pero en mi caso, estoy mejor ahora, que a los 30. Y me lo digo yo misma sin tapujos. Sin embargo, creo que llevo pegado en la frente una etiqueta que dice “MUJER CASADA Y CON HIJO”, porque aunque ahora me siento bien (y mi trabajo y mi dinero me cuesta, os lo aseguro). Creo que no me mira ni el tato. Y eso que hago más deporte que nunca: Spinning dos veces por semana, pádel siempre que puedo y con entrenador personal, me pongo las mil y una cremas que hay para cada cosa, me hago tratamiento anticelulítico durante todo el año, porque el de tres meses antes del verano ya no me vale, pero ni el tato, ni mi mismísimo marido se dan cuenta de ello. Cosa que por un lado me sienta mal, antes los obreros me silbaban y me decían algún que otro piropo, y era de las chicas de la clase que tenía más de un pretendiente, pero a día de hoy que me siento mejor que nunca, sólo me gusto yo.


Sin embargo me animo yo misma, y me digo con mi vocecita interior: Tenemos que estar bien porque tenemos que queremos, no por los demás. Cada vez que me pongo unos pantalones de la temporada anterior y me van grandes, grito: ¡ALELUYA! Cuando me miro al espejo y pienso que mi piel todavía no tiene arrugas, grito: ¡GRACIAS! y cuando me pongo un pantalón corto y me miro las piernas pienso: ‘Este año todavía no amiga, todo no se puede conseguir al mismo tiempo’. Ahora los vaqueros ya no te sientan mal, incluso te empiezan a sentar bien, pero para llevar según que pantalón corto, o faldita de pádel,  hace falta más spinning y más anticelulitis, y eso es así. Pero os aseguro que lo conseguiré, y antes de los 50, porque aunque los hombres no me miren, yo me veo cada día y quiero estar segura de salir a la calle y estar feliz de cómo soy y gritar a los cuatro vientos que me siento bien en todos los sentidos y eso es lo que cuenta.

El esfuerzo tiene su recompensa amigas, y por tanto quererse es más importante de lo que pensamos. Es un sacrificio, pero vale la pena, y a veces, puedes darte caprichos, un trocito de chocolate, un sorbete de limón o un pellizco de pizza, que la vida son cuatro días, y hay que vivirla, después lo quemarás con más ganas. Todo es cuestión de fe y constancia, que ya estamos casi en verano y es la época para disfrutar. FELIZ LUNES.

martes, 24 de mayo de 2016

Yo también fui a EGB

El viernes fue un día especial, me reencontré con mis compañeros de colegio. La mayoría fuimos juntos de primero de EGB hasta COU. Sí, sí, yo también fui a EGB, y la verdad es que fue bonito, emocionante, divertido. Una tarde/noche fantástica de recuerdos y de sonrisas. Mirando atrás  me doy cuenta que la época escolar es media vida: 18 años juntos!!!!!  Hubo etapas duras, momentos de todo, pero te quedas con lo bueno, y eso es gratificante para encarar también otras etapas de la vida. En esa cena hubo mucho “Remember when”, pero también el momento que a todos se nos caía la baba, era cuando alguien te preguntaba ¿Tienes hijos? Y no esperaba nadie ni medio segundo en sacar el móvil y enseñar las fotos de sus retoños. Todas madres orgullosas, pero los padres también, y lo que me pareció curioso fue que nos pasamos media noche hablando de nuestras hazañas infantiles o nuestras aventuras adolescentes,  o de nuestros hijos, pero que nadie hablaba de sus parejas.


Llega un momento que las parejas pasan a segundo plano, clarísimamente. Pasamos  de los recuerdos del cole, de los guapos de la clase, de quién siempre sacaba buenas notas, a hablar de nuestros niños, de sus aficiones y las preocupaciones que como padres tenemos todos con cada uno de ellos, pero si estás casada con un ingeniero, un arquitecto, un peón de obra, un actor o un médico, eso ya no importa a nadie. Cuando antes las conversaciones de chicas eran sólo, o casi sólo, de los chicos guapos de la clase o, incluso, de los guaperas de dos cursos más arriba que el tuyo, pero la vida es así de curiosa, y en cada momento vital, hay distintos tipos de conversación. Cuando eres madre solo hablas de caquitas, cuando te vas a vivir en pareja solo hablas de pisos, muebles, y de tu príncipe azul, y cuando eres ya “mayor” y celebras que hace 25 años saliste de COU, prefieres recordar esos momentos geniales con tus compañeros, o hablar de los hijos que son una de las prioridades de todos,  porque pasan a ser el centro vital de las parejas, porque su mundo es tu mundo, quieras o no quieras.

Todos los que estábamos allí pretendíamos irnos a dormir pronto, que después no lo hicimos, pero la única razón era porque el sábado por la mañana había partidos de fútbol, básquet o cualquier deporte practicado en equipo, o sea, prioridades de los peques. Y por la tarde sesión de FROZEN o Star Wars en la tele, que las tienes ya grabada para cuando necesitas paz, o intentas cerrar un poco un ojo y descansar, porque te has ido a dormir tarde, y no estás para según que trotes ya, o al menos, no estás acostumbrado, y los peques repiten las mismas películas cada vez que pueden, pero al menos es como un hipnotizador que les deja quietos una rato, mientras tú, dormido, puedes hasta recitar las películas de memoria. Pero este es el gran mundo de la pareja con niños, pero combinarlo con salidas como estas, da muy buen rollo, porque a pesar de que los temas fueron recurrentes, sentimos todos una sensación de estar recuperando aire, quizás nos sentimos un poco “jóvenes”, un poco libres en el mejor sentido de la palabra.Y solo os digo que ya tenemos un chat de WhatsApp abierto, donde hemos colgado las fotos del evento, y pretendemos quedar dos veces al año, porque pretender quedar más sabemos todos que es inviable, pero, cada semestre, es un objetivo realista y un par de veces al año no hace daño y da mucha vidilla. 

lunes, 16 de mayo de 2016

Arriba y abajo

Cada mañana a las siete suena el despertador y entro en la ducha medio dormida, pero como antes ha entrado él, siempre, encuentro la tapa del WC abierta, cosa que no soporto. Tiro de la cadena, y bajo la tapa del WC. Me visto, me pinto, bebo mi vaso de agua con limón recién exprimido y cojo el casco de la moto para salir. El día es estresante, no paro ni para comer, y cuando llego a casa, cansadísima, dejo el bolso, el maletín, y voy a ponerme cómoda, y pasó por el baño para desmaquillarme e incomprensiblemente todo está perfecto, excepto que la tapa WC vuelve a estar abierta. ¿Cómo puede ser? El solo ha venido a coger su bolsa de deporte, está en el gimnasio, y en esos diez minutos ya se ha vuelto a olvidar de que la tapa del WC se baja porque si no huele, porque además queda mal, y porque a mí me da la gana. ¿Es tan complicado?


Me estiro en el sofá a leer un rato, y cuando llega del gimnasio no pasa por el baño, viene duchado, así que preparamos la cena y nos sentamos a ver nuestra serie preferida y le digo:
- Por cierto cielo, no dejes más la tapa del WC abierta, me molesta.
Y él me contesta que no lo hace. Sólo somos dos, y hoy ya es la segunda vez que está arriba, y no abajo. Pone morritos  y me dice que quizás tengo razón.
-No pasa nada, pero recuérdalo, es una manía, sí, pero es higiene.

Seguimos mirando la tele abrazados, los primeros días de convivencia siempre son ideales en casi todo, y decidimos ir a la cama, hay que madrugar. Volvemos a la zona de peligro; el baño. Nos lavamos los dientes, yo me pongo mis cremas, salgo a beber mi vaso de agua, este sin limón,  y cuando vuelvo; la tapa de WC abierta. ¡No me lo puedo creer! Ya veo que esto es misión imposible. Sacó la cabeza por la puerta y grito:
-¿Sabemos lo que es arriba y abajo o recuperamos los episodios de Barrio Sésamo?
Y él con toda su pachorra contesta:
-  Mi amor, la he dejado arriba para que fueras tú la última, y dejaras el baño perfecto. Tapa abajo y cadena tirada. Así nos evitamos problemas, ¿no?


Esto no va a quedar así, os lo aseguro. Lograré que las excusas sobre el "excusado" no queden en saco roto. Mañana más.