lunes, 15 de agosto de 2016

La aventura es la aventura


Veranito, cuerpos al sol, paellas y fideuás a punta pala con los amigos, a los cuales se les ocurren las ideas más variopintas para hacer cosas diferentes. Ya pasados los 40, necesitamos experiencias, y nada más especial que ir un fin de semana a hacer deportes de aventura. Nunca, nunca, he sido deportista, sin embargo desde los 40, voy al gimnasio religiosamente; lo necesita el cuerpo pero, sobre todo, la mente, y me he enganchado al pádel de una manera inexplicable. Pero de eso a tirarme por un puente atada de los pies, o hacer barranquismo por el río, hay un abismo, y nunca mejor dicho. Sin embargo, la aventura es la aventura, y todos son muy valientes y dicen que sí a todo, sentados en la silla del chiringuito. Ya me gustará verles cuando lleguemos al campo de "batalla". Pero no me queda otra que acompañarles e intentar no parecer la más miedosa del lugar, la madre poco enrollada. Así que intentaré hacer de tripas corazón y al menos subirme a las tirolinas más bajitas que encuentre, sin intentar gritar mucho. Así que, bermudas del Decathlon de color verde y camiseta de tirantes a lo Rambo, que es lo mejor que haré, en este fin de semana aventurero donde, quizás, descubriré una parte de mí escondida o la abandonaré para siempre.

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