miércoles, 16 de diciembre de 2015

EL ESTRÉS DE LA DECORACION




Cada año me gusta decorar la casa de Navidad, que se note que son fiestas, y cuando me toca que vengan todos a casa a comer pienso en alguna cosa mona para poner de decoración en el plato, herencia de mi madre que siempre ha decorado las mejores mesas de Navidad que podáis imaginar… Pero a mí, por mucho que me esfuerce, no me quedan igual. Ella tiene un gusto exquisito y con poca cosa le luce todo, y a mí, me pasa al revés. Mira que lo intento, y además me esmero en ser original. Si una bola de navidad para cada uno con mensaje, si una chocolatina con un adorno navideño, hasta un libro de deseos que diseñé y que me costó horas hacer para que luego algunos ni lo leyeran.

Sin embargo, estas cosas las tienes que hacer por ti misma, y no esperar nada de los demás. Y aunque progreso adecuadamente, mi madre siempre me supera, y creo que debe ser así, porque ese don que tiene, y esa alegría e ilusión  que nos transmite a mí me llena, y aunque debo reconocer que me hubiera gustado que me pasara algo más de su buen hacer, hay cosas que las tienes o no las tienes, y ese don no me lo ha pasado pero sí el del esfuerzo, y así cada año, con mi empeño  voy superándome. No seré nunca caballo ganador, pero sí que voy aprendiendo de una madre auténtica que sabe mucho de la decoración de la casa, y como me dice mi hijo: “Lo importante es el esfuerzo y el cariño con lo que se hace, aunque no quede tan bien”. Ellos siempre con la verdad por delante, como debe ser, y lo importante es seguir pensando con ilusión qué hago este año para no perder el ritmo y mantener al menos mi nivel, que es bajito, pero allí estamos, porque a la que te dejas ir puedes caer en lo friqui y cualquier día estamos todos comiendo con las típicas diademas de renos.


Por tanto, serenidad, y a buscar lo bueno, bonito y barato, sin estresarme, que entonces es cuando todo se desborda y podemos rozar el no hago nada o el friquismo, que no sé qué es peor. Así que, posición zen y olfato  para que mi mesa entre en el ranking navideño en segundo lugar, por lo menos. Aunque no sea ninguna competición, es una cosa más a comentar mientras nos ponemos las botas comiendo.

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