lunes, 25 de julio de 2016

Necesito vacaciones


En julio parece que las cosas deberían ser más tranquilas. Siempre me pasa igual, hago una lista de “buenos propósitos” para el mes de julio, cosas que no puedo hacer durante el año; ordenar el despacho, hacer limpieza de ropa de los armarios, poner en orden las fotos de todo el año, preparar bien cosas del trabajo que se quedan enterradas por los incendios del día a día… Y nunca, nunca, nunca lo consigo. Lo más triste es que no aprendo y que sigo haciendo las listas interminables pensando que voy a conseguirlo, que llegará un mes de julio que podré hacer todo lo de la lista. Y encima estoy agotada… Ya no puedo más, ya no tengo pilas, y eso que las que llevo son las del maldito conejito Duracel!


Lo peor es que creo que llevo escrito en la cara que ¡NECESITO VACACIONES! Y es que es verdad, la semana pasada la psicóloga cuando abrió la puerta y me vio se me quedó mirando con cara de pena y me dijo esa frase que a mí, no sé a vosotras, me mata; “Uy que mala cara haces, ¿te encuentras bien?”. Pues no, señora, no me encuentro bien, necesito cambiar los tacones por unas hawaianas, el traje por el biquini, aunque me quede como el culo, y tirar el móvil por la ventana como el anuncio de lotería... Y es que julio se acaba, no he hecho nada de lo que me he propuesto y llevo escrito en la frente que ¡Necesito vacaciones!

lunes, 18 de julio de 2016

El primer amor de verano



Ha empezado el verano y los niños están felices por tener tiempo libre y poder tener unas largas vacaciones. Los adolescentes tienen las hormonas a mil por hora; los chicos, con tupés y Bermudas, y las chicas, con unos pantalones tan cortos que parecen inexistentes, se pasean ya por los pueblos de la costa en busca de sus espacios, y muchas, de su primer beso. Sé que suena romántico, y ahora los adolescentes van de otro palo, pero yo con mis cuarenta y tantos me acuerdo del primer beso como si hubiera sido ayer. De mi primer amor, intenso, pasional, y del que siempre guardo un recuerdo cariñoso.

El primer amor es especial por muchas cosas, y divertido, porque nada es como esperabas. Ese beso de película cuesta más de lo que parece, y lo que viene después cuesta más, y muchas veces a la primera no sale como lo habías soñado o visto, pero con la práctica todo se aprende y se disfruta más. Hemos de ser realistas; los amores de las películas no existen,  pero tú puedes vivirlo de la mejor manera posible, para que tu amor deje siempre huella. Ahora, el primero es siempre el primero, igual que el elegido. Y ojito con los amores de verano, que también son de los que dejan mella. ¿O no?

lunes, 11 de julio de 2016

Bendito casal



Pues sí, se acabaron las escuelas y las mamis y los papis del siglo XXI se las tienen que ingeniar para seguir trabajando, pero pensando que van a hacer con los niños este mes de julio. Realmente tenemos una vida muy complicada ¿eh? Los niños acaban el colegio el 21 de junio y vuelven el 12 de setiembre y entre todas las tareas que tienes en tu cabecita, tienes que pensar qué vas a hacer con ellos estos casi tres meses sin cole. Algunas con suerte tienen súper abuelos, dispuestos a quedarse los niños cada día, en el pueblo, en la casa del campo o en la de la playa. Pero esto son las afortunadas y ricas que tienen segunda residencia. La mayoría nos vamos a conformar con el casal de cole, que vale una pasta, pero es cómodo, y no hay que inscribirse con una App, ni dar los datos, ni otra contraseña para seguir la plataforma online para saber lo que van a desayunar, comer y hacer cada minuto del casal.  Sí, cierto, siempre hay la que su niño va a ir a un casal que es tecnológico y su hijo de 7 años va a terminar haciendo un robot multifunciones, o la que lo lleva a un casal de aventuras y su hijo se va a parecer más a Calleja que a nadie a finales de julio, o la que factura los niños a un casal multilingüe en el que los monitores son chinos, americanos e indios arapahoes. Pero desengañémonos, necesitamos un casal donde los niños pasen el rato mientras nosotras trabajamos todo el mes de julio para pagar el dichoso casal. ¿Dónde han quedado los veranos en los que las mamis se iban a la playa con los niños? A veces, me siento un poco engañada…

lunes, 4 de julio de 2016

Fin de semana romántico



Este fin de semana hemos celebrado 13 años de casados. No me lo puedo creer, han pasado 13 años y aun digo más, llevo 17 años viviendo en pareja. Los primeros años lo celebrábamos a lo grande, fines de semana románticos en hoteles junto a la playa y cenas a la luz de las velas. Siempre caía un detallito y eran momentos-isla que digo yo de todo, en los que recordamos momentos increíbles de nuestra relación. Con 13 años a las espaldas, los niños, el trabajo, los casales, la logística, el día a día, la celebración va perdiendo un poco de glamour. Pero hay que resistirse a ello, así que organicé un fin de semana en la playa, él y yo solos, sin niños, en un hotel que de romántico no tiene nada, pero no está nada mal, frente al mar. Ha sido un fin de semana de confidencias y de bici….sí señores, mi marido desde que ha cumplido los 40 se ha aficionado a la bici, así que no va a ningún sitio sin ella. Vaya que es el Rey de la wikiloc y allí donde vamos, hay rutas maravillosas y, por qué no, románticas para ir en BTT. Así que con el tiempo no sólo ha cambiado todo, si no nuestra visión de pasar un fin de semana romántico. Yo tumbada en la playa con un buen libro y él haciendo el cabra en una bicicleta que le ha costado un riñón…¡Ah! Y reservando habitación para 3, que cuando el recepcionista del hotel vio que mi marido se subía la bici a la habitación, flipó. Suerte que no me hizo dormir en el garaje, ¡por ahí no paso seguro!